Este post forma parte de la serie que escribí en una casita en la playa después de cinco meses viajando por México y Cuba.
Y quiero compartirlo porque lo que me ha enseñado este viaje es que gracias a compartir aquellas cosas que creía que a nadie podrian interesar han surgido cosas tan bonitas y tan irreales que solo puedo creer firmemente en que todo tiene un sentido.
Aprender como amar los tiempos de espera.  Puedes leer la serie completa aquí: 15 Días. 


Solo había caminado quinientos metros y ya me faltaba la respiración, sentía un dolor punzante en el pecho y cada paso que daba me costaba siete veces más de lo normal.”Mal de altura” le llaman.

Esa mala costumbre de intentar unir puntos en un mapa sin tener en cuenta lo que implica en la realidad. Esa mala costumbre de querer intentarlo todo aunque sea una vez.

42 Kilómetros es la distancia que existe desde la ciudad de Quetzaltenango hasta uno de los miradores más altos del Lago Atitlán, en Guatemala. Eso se traduce en 10 horas al día caminando durante tres días con una mochila a la espalda y con la respiración entrecortada.

Ya el primer día me encontré a mí misma preguntándome qué necesidad tenía yo de estar recorriendo este camino que se puede hacer perfectamente en un vehiculo automotor, a pie. Todos mis compañerxs de excursión eran gente visiblemente más atlética y mejor preparada para la vida en general de lo que yo estaba a pesar de que mis excursiones a las rocosas me hubieran creado falsas ilusiones de deportista.

Sufrí cada segundo que estuve subiendo esa montaña.

No importa como me sienta ahora mismo, lo importante es cómo me sentiré cuando llegue al final me dije como un mantra que se convirtió en ruido.

Un amasijo de frases todas juntas pasaron por mi cabeza. 10 horas al día son muchas horas al día para pensar.



AY, mira que bonitos estos campos y esas niñas vestidas de colores. Ay, será que mis pies se van a acostumbrar a este dolor. La verdad es que llevar la mochila a cuestas no es para tanto. ¿Cuanto dura está cuesta? 5 horas ¿ha dicho cinco horas?. ¿Porque Miguel va tan rápido si come mucho peor que yo y fuma?. Bueno, por lo menos puedo practicar el inglés. Que porfavor no se ponga a llover. Que porfavor no me resbale por los caminitos de lodo. Que porfavor paremos para comer pronto, no tengo hambre pero ya no puedo más con la mochila. ¿porque todos parecen tan felices y caminan tan rápido?  Ojalá pudiera parar y tomar un café con esa familia de allí. Al menos no soy la última, la chica israelí lo lleva peor.
Todo está en la mente, unos kilómetros más y está hecho.
Ha dicho hace dos horas que ya estábamos por llegar.¿ Cuantas plantaciones más vamos a pasar?
Quiero irme a casa. Quiero irme a
casa.

Aún así cuando el segundo día se aproximaban los ríos y había una posibilidad muy real de que parte del trayecto tuviera olor a botas mojadas, cuando me dieron la opción de tomar un atajo que me llevara en coche lo primero que dije fue: yo puedo seguir.

Otra vez la auto-necesidad de demostrar al mundo lo fuerte que soy. Como si le importara a alguien, como si alguien llevara la cuenta.

Seguía caminando y solo surgió de entre los maizales una pregunta ¿Lo estas disfrutando? Supe la respuesta en una centésima de segundo y sentí como al respirar ya no tenía el pecho oprimido sino que podía respirar y sentía el aire fresco inundando mis pulmones.

Cogimos una van y un chicken bus. Cantamos Zombie muy muy alto, comimos hot dogs en mitad de la carretera. Anat me contó como era su vida en Tel Aviv y yo dejé de meter a todos los Israelíes en un solo saco. Aprendí a renunciar y cuando llegamos a Antigua me quede en una cafetería escribiendo mientras Miguel subía un Volcán. Me sentí libre, porque últimamente las únicas cadenas que tengo son las que he puesto yo.

Hugo tocó cuatro veces en la guitarra aquella canción de green day, mientras encendían el fuego para calentarnos en la noche:

It’s something unpredictable, but in the end is right
I hope you had the time of your life
It’s something unpredictable, but in the end is right
I hope you had the time of your life