Diarios de Viaje.

No hubo planes y tampoco fue una meta con la que siempre soñé. Alaska apareció en un mapa, en una conversación y yo pensé algo así como que probablemente nunca estaría tan cerca del Norte del mundo.

Así que ahora en retrospectiva me doy cuenta de la locura. Un coche de 1000 dólares, sin neumáticos de repuesto, compramos un bidón de gasolina a mitad del camino, 15000 kilómetros de viaje, Dos tiendas de campaña y un maletero lleno con las cosas que consideramos más importantes.

El inicio del camino hacia Alaska siempre es la Columbia Británica, un cartel enorme que proclama a los cuatro vientos que estás a punto de entrar en el sitio más bonito del mundo. Si no hubiera estado viviendo en las rocosas de Alberta hasta me lo hubiera creído.

La Columbia Británica es como un país en sí mismo, en el sur está el valle de Okanagan con sus granjas, sus viñedos y sus pueblos absurdos. Salimos de Oliver, el sitio más cercano a la frontera con USA y con la proporción más alta de personas que padecen locura transitoria desde el mes de mayo hasta finales de agosto.

Todo el valle de okanagan contradice profundamente la creencia de que Canadá es siempre un país frío. Treinta grados que parecen cuarenta mientras estás trabajando a la intemperie. Había días que hacía tanto calor que ir al río más que una opción era una obligación. Las cerezas, robar pimientos en la noche para comerlos crudos y la espera de la lluvia para poder beber cerveza hasta que te caías en cualquier tienda de campaña.


 

Hay una sociedad secreta que se dedica a fotografías osos a lo largo y ancho de este mundo

La paciencia es un a virtud que se está moldeando en nosotros y para ver un oso en su hábitat natural parece ser que vamos a tener que esperar lo suyo

Mientras tanto evaluamos la vida de los salmones, nadan constantemente a contracorriente, se hacen daño. No puedo hablar con ellos para saber su dolor pero desde aquí puedo notarlo.

También hay salmones muertos desperdigados por todo el río, parte han sido presas de osos y Águilas y otra parte no aguanta el viaje de regreso y que explayado en algún banco de arena

Hay gente también que viene a este sitio sin cámara, solo armado con binoculares y un par de ojos hermosos y humanos. Me pregunto si en mi generación seremos capaces algún día de enfrentarnos con acontecimientos importantes sin tener que sacar una fotografía

Por otra parte hay una reunión paralela de gente que se dedica a fotografiar la naturaleza y enseña orgullosa sus osos, Águilas, pajaritos pequeños y llenos de colores en grandes tablets que hacen juego con los enormes teleobjetivos

Estar aquí es como todo lo contrario de un zoológico, allí siempre he visto a los niños darle golpes a los cristales ( y a los no tan niños también ) y aquí la distancia entre los animales y tu exige de por sí un respeto que se siente en el aire.

Si aparece algún animal no se trata de que nos obedezca sino del agradecimiento que se puede sentir al ver a la naturaleza actuando


Anchorage tiene nombre de composición métrica.
Para mi es una ciudad conformada por una biblioteca y unos cupones de descuento.
Si cierro los ojos puedo recordar la hilera de libros en español que había en la parte derecha de la segunda planta de la biblioteca. La primera detective mujer de Zambia.

Casas sobre casas.

Construir los cimientos de tu casa ambulante. Escribí en un papel: Casa-Hilos.

Casas pequeñitas que requieren solo de un pincel cauteloso. Casas enormes que son castillos y que solo te pertenecen a ratos.

Casa Grande, cuando no hay nadie, este castillo es mío. Recorro los salones, busco la mesa adecuada. Puedo escoger entre las sombras o las luces y vivir debajo de los candelabros.

Casa pequeña, las luces que iluminan pero que no encandilan. Ese escritorio que se ha convertido en mi mejor amigo.

Nunca me habia dado cuenta de lo importante que es un escritorio.

Casas sobre casas.

Carcross, Yukon

 


Primero siempre la literatura.

Dije fuego y no sabía lo significaba en realidad.
Escribí incendio sin saber que cuando llegara se lo llevaria todo sin preguntar.
Ahora soy como un bosque de Secuoyas que necesita arder desde las raíces para poder sobrevivir.
Solo queda lo más fuerte, todo lo demás: cenizas en el bosque.
Yo sabía que enero iba a ser el mes en el que todo fuera definitivo.
Dije Fuego, pero hay que tomar en cuenta que se necesita tiempo para ver la madera arder.
Llegó el tiempo y lo que quede será lo necesario.

Skagway, Alaska


Una epifanía.

¿En donde he estado todo este tiempo?

Lo obvio aparece ante mi. Todo el pasado poniendo el foco en los demás.

Es-cu-char-me.

Con los oídos y con el corazón.

C dice: Estoy a salvo en mi compañía.

Sal-var-se.