#30díasdeescritura
Día 4, 5,6 y 7


Jueves.

No recuerdo absolutamente nada de lo que paso este día. Los días en blanco, la no importancia.

Viernes.

Arriba en lo alto, hay sillas colgantes que dan vueltas y vueltas en el cielo azul. Nos sentamos en una mesa para comer el bocadillo y no puedo evitar notar la manera en la que el sol está iluminando todo el día, me siento un poco como si estuviéramos dentro de nuestra propia película.
Me había olvidado del hechizo que se produce cuando estamos juntas, la sensación de que fuera de aquí no hay nada que pueda salir mal. Parece que el tiempo no se hubiera roto en algún momento y esto no fuera fruto de la imposibilidad.
Reímos muy desde dentro con lo sencillo y simple de estar desesperadas por vivir cada momento como si fuera el más importante. Subimos y bajamos de atracciones hasta estar mareadas.
Ella.

 Sábado.

Las noches como esta pueden resumirse en cinco minutos y al mismo tiempo nadie entendería todas las cosas que pasaron cuando el tiempo se dilato y fuimos nosotros.
Ellos son la ciudad que habito y las ganas de quedarme. Los gritos en el bar, las canciones que no cantamos en el Karaoke.
Recuerdo haber dicho: No tienes ni idea de lo que significas para mi.
Lo simple encierra todo lo necesario.
Gracias por la realidad.

Domingo.
Él cocinó pollo al horno. No es el hecho en sí de hacer un pollo.
Es el plato que dice: te cuido, te conozco, te entiendo.
Te quiero.