#30díasdeescritura

Día 1


Sabes que has estado mucho tiempo fuera cuando vas andando por la calle y el ritmo con el que caminas no tiene nada que ver con el ritmo de la ciudad. Lentitud.
De alguna manera veo todo desde otro lado, como si ya no perteneciera, también me pregunto si alguna vez fui de aquí.

Desde que me fui de Caracas incorpore a mi vida la capacidad de sentirme parte de todos los sitios y de ninguno al mismo tiempo.
Hay cosas que hay que vivirlas y solo los que se han ido para siempre de aquel sitio en el que crecieron pueden entender a que me refiero.

Madrid se me hace lejana. La observo desde fuera en mi trayecto por la calle Princesa hasta Principe Pio. Ultimamente sueño con que se me van cayendo hojas del pelo mientras camino y creo que tiene que ver con que ya no importa en que parte del mundo me encuentre, las estaciones se han mudado dentro de mi.

Madrid es un espacio intermedio. Es aquel lugar del que siempre me voy y en el que al mismo tiempo cada vez me encuentro más a gusto. La ironia de darme cuenta de que para seguir en movimiento necesitaba reconciliarme con mis raíces, para poder viajar necesito más que nunca tener un sitio al que volver.

Entonces busco espacios en donde recuperar-me. Fue tan fácil encontrar la paz estando lejos, que la burbuja en la viví me confundió. No puedo aislarme para siempre pero si necesito construir esa casa en la montaña dentro de mi para poder habitarla cuando el mundo me supera (me sigue desbordando).

Busco flores, navego cuadros y por sobre todo me entrego a la generosidad de los que me quieren.

Madrid me reta, me revuelve, me ofrece, me sana, me pregunta, me enfada.

Madrid me hace falta para continuar.