#30díasdeescritura 

Día 3


 

¿Como se puede ser infeliz en primavera?
Hay días en los que pongo un particular empeño. No me quiero levantar de la cama, asusto a las certezas y pongo excusas al presente para no acudir a la clase de hoy.

Pero entonces escucho que suena una canción:

Antes de hacerlo estallar
Quiero que aguantes mi mano
Dime si el pulso es constante
O es un murmullo lejano

No arrastro nada esta vez
Traigo el carrete velado
Es pronto para la amnesia
Y tarde para irnos intactos

A pesar de mi deseo permanente de esconderme, me levanto de la cama, tomo las señales y emprendo el día. Subo al tren y en el preciso instante en el que la puerta cierra, se me cae absolutamente todo de la mochila. Pienso en lo rápido que en la vida cambian las cosas, todo lo que poseemos no es de verdad, es momentáneo y circunstancial. Empiezo a caer en un agujero profundo de filosofía negativa.

Pero entonces recojo del suelo mi librito pequeño marrón, el diario de Katherine que compre ayer y leo:

Mi hermano estaba allí.
Me llamó mientras yo estaba al lado del fuego.
Por fin subí. Me quede en la oscuridad y esperé.
La luna se volvió muy luminosa. 
Fuera había estrellas, estrellas muy brillantes, 
que se movían mientras yo las miraba.
La luna brillaba cada vez más.
Yo veía como la curva del mar y la curva de la tierra
se enlazaban, y en lo alto, en el cielo, pasaba una nube
redonda y ligera.

Llego a la biblioteca, esta biblioteca es la más bonita del mundo. Tiene ventanas enormes por las que entra la luz de maneras diferentes y hacen que se genere un clima especial dentro. 
Las mesas son amplias y tienen iluminación potente que incita a la lectura, al estudio.
Salgo después de 4 horas y todavía es de día, el cielo de Madrid esta azul y lleno de nubes esponjosas. Hace la temperatura perfecta para llevar un jersey y no sentir calor.

Es imposible ser infeliz en primavera